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¿Por qué seré así?

¡Buscadme hermanos donde no esté el ruin!
¡Con los que tienen corazón abierto!
Que viven del trabajo ¡No del cuento!
Los amigos de Abel: no los de Caín.

Adentrado en un bosque sin confín,
donde las frondas dejan sus lamentos;
caminaré, con más o menos tiento,
cual si fuese, de amores un jardín.

Y yo, indagaré como el que busca oro,
la gran verdad del alma transparente;
escondida, en el fondo del decoro.

Pero en mi ser de eterno penitente,
yo, guardo lo preciado del tesoro;
deshojando, pasados inclementes.

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