Publicado el Deja un comentario

E maltrecho

¿No ves que traigo una herida?
Déjame el portón abierto.

Hoy traigo tres rosas grana
desangrándose en mi pecho,
y mi amor ya se amortaja.
Cubierto de un negro velo
vaga en el espacio, inerte
queriendo encontrar un cielo
donde le curen las llagas.

¡Déjame el portón abierto!

Déjame abierta la entrada
a tu torre de silencio.
Porque una cigüeña alada
que me viene protegiendo,
quiere su nido montar
por encima de tu techo
para que no sepa nadie
donde se oculta el maltrecho.

¡Por favor! Abre tu espacio.
Déjame el portón abierto!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA *