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Romance de mi origen

Vengo de los dulces montes
donde crecen las sonrisas
-pudiendo soñar despierto-
¡Oh, que bellas margaritas!

Allí, la luna en su alcoba,
mira montañas lejanas
y matiza en finos tonos
los brillos de claras aguas.

Y yo, bajo su ventana,
contemplo difusas luces
de un pueblo en la lontananza
y que la noche ha vestido,
de una tunica escarlata.

¡Señores, yo soy de arriba!
Donde nacen los amores.
Donde el público es alado
y los poetas son flores.

Una abeja, aplaude el verso
de una margarita agreste,
y un abejaruco tiembla
con los de un lirio silvestre.

Qué bello, y cuanta harmonía.
¡Es un bacanal campestre!

El viento escribe el romance
que viven, la madreselva
y el fino galán de noche,
junto al quicio de una puerta.

Y yo, recojo los versos
y los meto en una cesta.

¡Por Dios, que nadie los toque,
que son mi única riqueza!

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