Publicado el Deja un comentario

Sucedió en Córdoba

La sierra viste de blanco,
y Códoba se despierta
entre suspiros alados
con una fragancia inquieta.

¿Qué será, qué no ha de ser?
-Toda la corte comenta-,
e invaden plazas y calles
para contemplar la sierra.

Nevados lucen los campos
bajando por las laderas.
Dulce perfume se extiende
que el aire trae a la vega.

¡Mentira, que no es la nieve!
Que son aboles de almendras
florecidos, y sus pétalos,
hacen parecer que nieva.

La nueva ciudad de ensueño
abre sus puertas más bellas
por donde sale a caballo
su más refulgente estrella

Zahra, vestida de blanco,
sobre las ancas de Al-Jur,
cuenta pétalos de almendro
bajo un refulgente azul,

y Abderramán ha subido
a una torre palaciega,
para admirar la visión
de su más preciada perla.

Y en la sierra, por la noche
cuando la luna es de plata,
se pueden ver los espectros
del Califa con su amada
subiendo por un sendero
hasta las rocas mas altas,
para contemplar unidos
la hermosa ciudad soñada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA *