¡Oh, alegría, oh juventud!

¡Oh, dulzor de la noche! ¡Oh primavera!
¡Oh, voces de los ángeles cantores!
¡Oh, aroma del jazmín sutil, de flores
que adornan el cantar de la ribera!

Bailando sobre punta de tijera,
la brisa se recrea en los candores
de los tímidos labios que, de amores,
degustan el sabor por vez primera.

¡Oh, paloma zurita arrulladora,
que en torno a su pareja ronronea
siempre fiel, como madre protectora!

¡Oh, rocío que al alba centellea,
deleitándose en los brillos de esa hora
en que el sol se despierta, y pavonea!