Soneto

Hoy llegó a mis oídos amor mío
al rozar la cuartilla con la pluma,
el eco de tu voz, ¡Oh dulce espuma!
Y mi alma se inundó de escalofrío.

Y se llenó de luz mi bosque umbrío
despejando su penumbra y mi bruma,
de la esencia que me diste, y perfuma,
las notas de mi loco desvarío.

Y he sentido de los labios del viento
impregnar tus aromas en mi piel
como el suave poema de tu aliento.

Y como amante y buen amigo fiel,
derrumbaré el fortín de mi tormento
y romperé, la redoma de mi hiel.