Un amor dormido

Acallo los latidos desgarrados
de un corazón buscando libertades,
que vocifera dentro, las verdades,
de sus sueños por tiempo aprisionados,

y me devoro el pecho en mil bocados
para arrancarle todas las bondades,
y así, limpiar imparcial de obviedades
este dolor con sus labios sellados.

Primavera de tiempos ya remotos
que renace, y de nuevo reverdece
como un amor que renueva sus votos.

Y acaricio este amor que no decrece
mientras le zurzo los jirones rotos
esperando, a ver si un día florece.