Soneto del tiempo

He cruzado las puertas al pasado
y el jardín no parece diferente.
Le han cantado las aguas de su fuente
al arrebol de mi rosal ya ajado.

Ni la casa común la han remozado.
Siguiendo aún erguida y prepotente
e intimide al mirarla frente a frente,
es un Matusalén abandonado.

Pero es de este jardín su flor más viva.
Eslabón de esta tierra con su gente,
y estampa que te atrapa y te cautiva.

Es la intrépida flor superviviente.
Será de mi solapa flor votiva
en las puertas del pasado, al presente.