Te amaré siempre

Llevo clavado un cruel y agudo espino
en el centro de mi alma sufridora,
espino del pecado que en mi mora
y me causa un dolor que no domino.

De la estrella que marca mi destino
solicito su alianza protectora,
que ella oriente mi rumbo y sin demora,
mostrándome el que lleve a tu camino.

Este anhelo que en mi corazón siento,
es como ascuas, rescoldo de tu llama
que provoca mi gloria y mi tormento.

Concede al siervo dócil que a ti clama
el maná, que del alma es alimento,
y tu eterna palabra nos proclama.